DECO Assistant! Caso práctico con una clienta…

Desde que empezamos con la saga de los posts DECO sois muchas las que me escribís para que os cuente como va el “temita” de asesoraros con parte de vuestra casa, o incluso con toda ella en su conjunto… muchas pensáis que esto sólo es posible si vivís en Madrid, pero las que os habéis atrevido a preguntar habéis comprobado que me planto en vuestras casas en un “periquete”, ya sea en A Coruña, Valencia, Barcelona o en la mismísima Francia… Además no siempre es necesario pagar un desplazamiento porque muchas de vuestras dudas se pueden resolver de forma sencilla como con los posts de los espejos que podéis ver aquí y aquí, los del “pisito de soltera” que podéis ver aquí y aquí, o sobre qué papel es el más adecuado, ejemplo aquí 


¡Pues hoy añadimos otro ejemplo más!


Hace cosa de un mes, me escribió una “clienta 2.0” explicándome cuál era su idea de dormitorio. Ella cuenta con un espacio enorme, bastante luz y techos más altos de lo normal… Todas estaréis pensando ¡qué suerte, no? Sin embargo, aunque parezca mentira, este punto de partida también puede condicionar mucho la decoración…



A esto le llamo yo “¡¡querer un completo!!” jajaja… Una habitación empapelada en su totalidad con rayas rojas y blancas, un collage con cuadritos de distintas formas y tamaños, varios cojines sobre la cama, una lamparita de araña… (a esto le llamo yo, “complejo de blogs”… ves tantas cosas monas por la red que llega un momento en que lo quieres todo y no puedes prescindir de nada!! Un “antes muerta que sencilla” vamos…)


Todavía me encuentro con gente que cree que el trabajo de “asesoramiento” por parte de un arquitecto o un interiorista es algo de lo más “prescindible” (ay mamá! cuánto daño nos han hecho los “decoradores osea…)


Sin embargo fijaos qué fácil es equivocarse simplemente con dar el primer paso sin ayuda/opinión de otro…



¡¡Esto no es un dormitorio!! es una habitación satánica… Así que mi objetivo nº1 al asesorarla era conseguir que se olvidase de empapelar por completo las paredes y que nos centrásemos en 1 zona en concreto. No me costó nada convencerla cuando vio esta foto. Rápidamente optó por decir: “vale, pues sólo en la pared del cabecero Aquí tampoco estaba yo muy convencida, ahora mismo os explico por qué…



Cuando disponemos de un dormitorio de dimensiones reducidas o al menos las “estándares”, empapelar la pared del cabecero siempre es una buena opción y además es original y económica. SIN EMBARGO, cuando contamos con una pared tan enorme, un papel tan llamativo como este, resulta excesivo… Por no hablar de que no potencia la luz que recibe directamente de la ventana ni una cuarta parte que una sencilla pared blanca y más aún si queremos colocar “cuadritos monos” o un cabecero… Para mí, la opción ideal ideal es sin duda empapelar las paredes perpendiculares, más oscuras por otra parte, con el fin de repartir mejor las rayas y de paso potenciarlas… ¿a que parece justo lo contrario a lo más típico? Pues sí, y aquí está:


Esto ya iba cogiendo forma, así que pasamos a la segunda ronda: “qué hacemos con el cabecero” El tema de los cuadritos formando un collage es una idea que suelo utilizar bastante en mis proyectos, pero sin embargo, para que en dicha pared no quedase “un collage ridículo”, sólo teníamos 2 opciones: poner unos 50 marcos (too much) o prescindir de esa idea y optar por elegir dos o tres láminas iguales y repetirlas…



Este modelo
 de cuadro fue una de las premisas que Marisa G., incluía en su email (son de Ikea), sin embargo
yo tenía en mente algo que no fue tan “juvenil” y le diera un toque elegante y a la vez femenino…



A veces creemos que hay que recurrir a sitios caros para conseguir el toque “chic”, pero nada más lejos
de la realidad… Aunque parezca mentira, “mis propuestas” son también de Ikea…



Podemos incluso añadir un punto de color más, ya que al no haber saturado con el papel, las “pequeñas licencias”
posteriores no recargarán en exceso…


Parecía que todo estaba resuleto… añadimos unos cuantos cojines enormes, y aconsejamos colocar la lamparita de cristales a un lado de la cama y NO justo en el medio (cómo todo el mundo opta por hacer a menudo). Yo no soy nada partidaria de las lámparas en medio de una habitación… me gusta mucho más prescindir de las “lámparas de mesilla” típicas y sustituirlas por pequeñas lamparitas de techo, o al menos una de ellas… Aquí os muestro las dos propuestas que le pasé:





De esta forma, lo que en principio podía resultar una opción descabellada (papel de rayas + cuadritos + lámpara de cristales = what?) resultó ser un 10!! Pero entonces llegó el momento “shopping” y con él, el conflicto de intereses… ¡Ay qué peligro cuando salís de compras! si es que es oir la frase “me enamoré perdidamente de este tal o de este cual” y echarme a temblar… ¿por qué lo digo? Aquí la causa…




Ay Jesús!! si sólo había que comprar un par
de cojines blancos enormes…


Y mira que el cojín es mono monísimo, pero se “mata a palos” con nuestros bocetos enmarcados de las mujeres desnudas y elegantes con paspartú negro… Menos mal que estoy tan acostumbrada a esos “flechazos repentinos” que en seguida busqué una solución no incompatible con aquel nuevo cojín de sus amores…


Aunque sin duda, esta nueva opción pasaba por buscar un sustituto de nuestras láminas… tanto estas últimas como el “nuevo inquilino” son demasiado protagonistas como para estar tan juntos… Eso sin contar, que el punto chic/elegante acababa de transformarse en algo un tanto “punk” o mejor dicho “too much indie”.




Este tipo de cabeceros existen en 20 formatos y acabas distintos…



Cabecero de capitoné blanco, limpio y puro, ven a mí como agua de mayo… eso sí, nada de comprarlo de una medida ridícula, a penas unos centímetros superior al ancho de la cama… Ya que nos ponemos y tenemos pared para ello, mejor un formato XXL… ¿quién dijo que en el minimalismo el tamaño importa?



… añadimos el cojín del deseo…



… y por último colocamos nuestra lamparita …


¡¡Objetivo cumplido!!


1.- No hemos tenido que prescindir del papel de rayas, simplemente colocarlo en la pared/es adecuada/s.

2.- Aprovechamos la luz al máximo, con algo tan sencillo y económico como la pintura blanca.

3.- Elegimos un protagonista, nunca 2 y enfocamos el resto de la decoración en torno a éste.

4.- Buscamos el elemento “elegante” y “femenino” en un cabecero blanco, no necesitamos más…

5.- Colocamos nuestra pequeña lámpara de cristales de una forma original que no rompe el esquema.

6.- Clienta satisfecha, bolenas felices!! 🙂

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