Reforma integral: habitación en suite…

Buenas noches. En realidad este post debía haber comenzado con un buenas tardes pero después de casi tres horas escribiéndolo y enlazando con unas mil tareas más entre medias (no aprendo) el maravilloso post deco que os tenía preparado se borró: au revoir, goodbay, c’est fini

Y ahora es cuando hago mi #yoconfieso particular y admito: he llorado.

Después he vomitado unos 200 insultos que sumados a los otros 200 que salieron de mi boca cuando hace apenas unas horas preparaba huevos fritos para Margot y consorte, hacen un total de… “too much insultos”.

Así que hoy he decidido dos cosas:

– No se puede estar en misa y repicando. Cada vez que escriba un post, como si oyera llover. Preparar un texto en condiciones, que anime a la lectura, que complemente las fotos, que sirva de ayuda y todo eso sin cometer faltas de ortografía y buscando “sinónimos” cada dos por tres, es una labor sagrada. No puedo levantarme de la silla 350 veces para ayudar o terminar otras cosas. No soy superman. Ni superwoman. De hecho no le llego a la suela ni a Supercoco, el monstruo de las galletas. Bueno, después del disgusto quizá sí.

– Tengo que contaros lo que es un día a día en mi cerebro, en mi cuerpo, en mi vida. Sé que escribirlo no va a servir de nada. O quizá sí. Me conformo con hacer terapia de grupo. Creo que un trajecito boleno a mi propia labor bolenil me va a venir de lujo. No sé si yo me reiré de lo absurda y estresante que puede llegar a ser mi jornada laboral. Si lo escribo prometedme que al menos sí os reiréis vosotras.

Acabo de decidir una TERCERA cosa: hoy me subo el sueldo. Y ceno pizza. Y helado. Punto. Y fin.

Y ahora, a lo que vamos.

Hoy toca nuevo capítulo de “Reforma Integral”. En este caso nos centraremos en el dormitorio y baño principal. Dedicamos un post completo a las primeras decisiones sobre dicho espacio que podéis recordar pinchando AQUÍ.

 Como sé que sois alumnas aventajadas y que ya entendéis e interpretáis un plano como si vivierais entre montañas de croquis y maquetas, seré breve:

 – Reconvertimos el espacio “rompecabezas” en un formato tipo “pastilla”.

 – Rompemos la línea del pasillo con un quiebro para colonizar esa zona de paso e integrarla en el propio dormitorio.

 – Distribuimos el almacenaje en 3 puntos clave: armario empotrado de tres cuerpos (que “invertimos” sobre el tabique medianero con la biblioteca), 2 cómodas Malm encajadas en un tabique a medida construido a media altura y un zapatero de suelo a techo, resultante de “camuflar” un pilar.

 – El baño, ¿qué decir del baño? Las “termas romanas” a su lado son como “charquitos” de poca monta.

  Recordemos al antes…

 fotos de Lupe Clemente

 En el post que desapareció por la Vía Láctea os hablaba del maravilloso papel pintado nacarado, de la pintura en color crema, del contraste de ambos con la carpintería blanca de armarios y puertas. De los muebles de baño de Ikea combinados con 2 magníficos espejos XL (esto es como cuando Estefanía C2t se pone un vestido de Zara y un bolsazo de su colección privada y de pronto, esa prenda low cost parece recién adquirida en la milla de oro de cualquier ciudad que represente el lujo).

 Ladies and Gentlemen, pasen y vean…

En este punto freno porque sé que lo estáis flipando. Hacéis bien. Flipar es poco para lo que hice yo cuando me dieron la sorpresa recién llegada de vacaciones.

 “Su invento” como lo denomina la dueña, se compone de 2 puertas correderas de madera maciza sobre las que se han impreso dos cuadros de Alberto Durero: “Adán” y “Eva”.

Gloria es historiadora del arte. La típica persona contra la que no se puede jugar al Trivial a no ser que caiga siempre en el quesito de “deportes”.

 Ella quería poner “su toque”, su personalidad (¡bravo!).

 Si me preguntáis si me gusta os diré: rotundamente sí. Por arriesgado. Por espectacular. Por sorprendente. Por no elegir una Marilyn ni una Audrey de Warhol, que las pobres deben estar revolviéndose en su tumba.

 En infinitas ocasiones dictaminamos el “me gusta/no me gusta” confundiéndolo con el “lo pondría/no lo pondría”… Para entender de interiorismo y decoración hay que abrir la mente, empaparse de proyectos y estilos completamente opuestos.

 Sólo con saber que el rodapié debe ser blanco en el 99% de los casos, no vamos bien. Y tampoco podemos vivir eternamente del gris y el topo. O sí. Pero al menos con ciertos puntos de locura.

 ¿Por qué funcionan estas puertas/cuadro? Pues fundamentalmente porque se posan sobre un entorno neutro, no tienen competidor alguno. Segundo porque las tonalidades de negros casi chocolates, tostados y beiges se funden con el resto de colores: blancos, topos, crema. Tercero, porque es ARTE, arte con mayúsculas, que estoy del “puente colgante” de Ikea o de la vista de pájaro de Nueva York hasta el mismísimo moño. Y quinto y último porque es un “invento” propio, sin opción de poder adquirirlo como tal. Es identidad de los dueños. Esta SÍ es la habitación de Gloria y de nadie más (bueno, de Gerard también ¡y mía! que he pactado ser su única heredera, aunque creo que ellos aún no lo saben…).

Y después de terminar este post por segunda vez, espero de corazón que os guste y que lo comentéis, que os sirva y que os inspire…

 Yo me despido por hoy que aún me quedan un par de horitas de trabajo por delante #SeñorLlévamePronto

¿Y bien? ¿Cuál es vuestro veredicto?

Un Comentario

  1. Madeleine

    ¡¡Maravilloso!!

    ¿Y se puede saber la referencia del papel pintado nacarado? 🙂

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