Reforma Integral: LA cocina…

 Por fin es viernes y eso ya debería ser motivo suficiente para estar contentas. En mi caso lo estoy, aunque no lo parezca. Es decir, por dentro estoy muy contenta pero no tengo fuerza en los músculos faciales para demostrarlo jajajajajaja. Mis compis del estudio boleno se ríen porque rara vez trabajo maquillada y hoy no he tenido más remedio que hacerlo para disimular mi cara de “china”. Aún así, el sueño acumulado me puede y sólo consigo abrir los ojitos hasta el 50% de sus posibilidades.

 Sin embargo, aquí me tenéis. Dispuesta a enseñaros más fotos de nuestra “Reforma Integral”. Contribuyo así con el entretenimiento y diversión de vuestras últimas horas lectivas esta semana.

 Del modelo de cocina que se encargó para el palacete, así como de otras cuestiones varias, hablamos antes del verano en un post que podéis recordar pinchando AQUÍ.

 Gracias a las fotos de Lupe Clemente comenzaremos por recordar el “antes” para a continuación deleitarnos con un espacio que más de uno y de una quisieran para su vida. Yo la primera.

La cocina original tenía una forma bastante extraña. Por un lado, estaba abierta a un enorme hall sin utilidad alguna y desproporcionado en dimensiones. Sin embargo, el office estaba cerrado y parecía más bien una habitación para el servicio (como podéis ver en la segunda foto, un tabique separaba ambos espacios).

 Seguro que en su día los antiguos dueños lo encontraban como algo práctico. Eso, o les dio una pereza infinita derribar dicho tabique para conseguir un espacio amplio y luminoso.

 Hablando de luz. Parece mentira que teniendo esa terraza/lavadero de la casa de los horrores en un inicio, un espacio tan poco protagonista se haya convertido a posteriori en casi 4 m2 de lo más práctico: con su propia cocinita de Ikea donde poner la lavadora, guardar los productos de limpieza y disponer de un segundo fregadero para las típicas cosas que uno no puede limpiar en su recién estrenado baño.

 La Reina Madre sería tan feliz…

El enorme y desproporcionado hall también desaparece, la cocina lo absorbe y que se queda con sus metros. Se crea en su lugar un luminoso e impoluto pasillo que distribuye las puertas de la despensa, el aseo de cortesía, la cocina y girando a mano derecha, la habitación de invitados y el dormitorio principal.

 Para potenciar la luminosidad de dicho pasillo, la puerta de nuestra nueva “cuisine” se encargó con cuatro grandes cuarterones de cristal al ácido. En la siguiente foto lo entenderéis mejor.

Aunque el suelo de toda la vivienda es un maravilloso y elegante AC5 que por sus características técnicas hubiera sido válido tanto para cocina como para baños, no hay duda de que como un porcelánico maravilloso, no hay nada.

 Me explico. Obviamente no se pueden establecer pautas comunes a todas las viviendas del mundo. Si en tu caso la cocina se pisa poco o nada y cuando lo haces, te limitas a cocer unos espagueti o a calentar un vasito de leche, puedes poner la misma tarima que en tu casa siempre y cuando esta sea como mínimo un AC4 especial para “cuartos húmedos”.

 Si te gusta cocinar, tienes familia o simplemente haces mucha vida en este espacio, estarás conmigo en que la fregona sale a paseo un día sí y otro también. La tranquilidad de saber que en un momento dado se te puede caer la salsa de tomate al suelo o quieras incluso desinfectar con amoniaco, no te la da una tarima por mucho que digan que con la fregona bien escurrida no pasa nada. Obviamente el deterioro de la misma depende de la cantidad de veces a la semana que pases dicha fregona pero ¿quién quiere estar preocupándose pudiendo poner un suelo que te permita bailar sardanas con los tacones puestos?.

 Pues eso.

 Además, hoy en día existen suelos maravillosos que imitan unos acabados tan reales que tienes que agacharte a tocarlos para comprobar que efectivamente, no es madera.

 Y sí, no son baratos comparados con un suelo cerámico o un porcelánico más simplón, sin embargo, nuestros clientes disfrutan de descuentos de hasta el 70% puesto que compramos directamente en fábrica o en distribuidores que nos tratan muy pero que muy bien 😉

  ¡No me digáis que no conseguimos ese aire neoyorkino que buscaban sus dueños! Los muebles son una maravilla, el contraste de color blanco-chocolate enmarca una mesa de Ikea y unas sillas réplica  de las famosas “DSW” de los Eames.

 Y el suelo… ¡ay si se me cayera a mí la salsa de tomate! por mucho que supiera que lo puedo frotar hasta con estropajo, me entrarían tentaciones de cortarme una mano para que no se volviera a repetir tal suceso 😉

Y esto es todo por hoy, queridos amigos bolenos. Deseando leer vuestros comentarios al respecto, al menos hasta que se me cierren los ojitos del todo 😉

 ¿Qué os ha parecido la nueva cocina? ¿La imaginabais así?

 

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