Reforma integral (parte 1)

¡Buenos días a todos!

Hoy os traigo un post dedicado a todas aquellas lectoras y lectores que se engancharon a nuestro blog por la otra gran faceta de Hermanas Bolena: nuestra pasión por el interiorismo, las reformas y la decoración.

Obviamente no va a ser un post de esos bonitos maquetados con sus tipografías y sus “celitos monos”, sino más bien una especie de reconstrucción de la historia de esta reforma que empezamos hace un par de meses y que terminamos a finales del mes de Enero.

Quizá me leáis más “técnica” de lo que os tengo acostumbrados últimamente pero espero igualmente que os guste, especialmente cuando escriba la segunda parte: el resultado final.

Para cualquier arquitecto/interiorista un “piso para reforma integral” es como una perita en dulce. Permite transformarlo no sólo en “la cara vista” sino desde sus entrañas. En mi profesión es tan importante que la pintura de la casa sea acorde como que la distribución, albañilería, circuito eléctrico y red de agua y saneamiento sean los adecuados.

Empezaré describiendo brevemente el espacio para que os pongáis en situación.

El piso está situado entre Arturo Soria y la M30, en Madrid. Tiene una superficie aproximada de 95 m2 y consta de hall, salón, cocina, 3 dormitorios y 2 baños.

El estado anterior a la reforma prefiero no mostrarlo por respeto a los antiguos dueños. Pero sólo os diré que en las fotos que os muestro parece un palacio comparado con la cantidad de suciedad y de “hongos” que había, por decirlo discretamente.

Imaginaros lo que puede ser, despegar una moqueta que tiene más de 30 años, o unas paredes enteladas de antes de la postguerra. El olor era “fino, fino”.

Un aseo y un baño con poca, por no decir ninguna iluminación ni natural ni artificial. Sin embargo, si algo me enamoró de este piso es la cantidad de luz con la que podíamos contar. Salón, cocina, habitaciones, todas las estancias principales de la casa cuentan con una orientación sur o suroeste, que permite que el piso se llene de sol… ¡eso había que potenciarlo!.

Como veis, el tamaño de la casa es muy estándar, por eso es tan importante enseñaros esta obra. Por un lado NO tenemos 200 m2 con los que hacer enormes salones y baños para perderse. Por otro, disponíamos de un presupuesto muy muy ajustado, lo que tampoco nos dejaba invertir en “caprichos” ni hacer grandes virguerías… algo muy acorde con el momento en el que nos encontramos.

La habitación principal tiene un tamaño más que suficiente y además cuenta con un armario empotrado, lo que hace que el espacio sea 100% útil.

El hall original estaba separado del salón y decidimos tirar completamente el tabique para unificar ambos espacios y conseguir así un señor salón con su zona de comedor.

Como veis había un mueble, mitad de obra (hecho polvo) y mitad de madera, el cual recuperamos y lacamos (aunque eso será más adelante).

  

  La instalación fontanería y saneamiento se cambió por completo. Cuando decidimos reformar un baño o una cocina, no sólo tenemos que tener en cuenta un azulejo o mueble bonito. De nada sirve reformar un cuarto húmedo si las tuberías y cañerías están en mal estado (algo que ocurre en el 99% de las viviendas que tienen más de 25-30 años).

 En este caso cambiamos incluso e “tramo general” es decir, el conducto que introduce agua dentro de la casa. ¿No es absurdo que las tuberías de un baño se pongan nuevas y sin embargo el conducto por el que llega agua a la casa esté completamente oxidado y podrido?. ¿Os imagináis invertir un dinero en reformar la vivienda y que luego el tramo de la general que nos corresponde reviente o incluso se parta debido a la corrosión, inundando así nuestra preciosa y nueva vivienda? Pues eso. Hay que hacer bien las cosas.

En el próximo post, os hablaré de la elección de materiales y acabados, que si sigo a este ritmo, destripo el desenlace de la historia.

La nueva dueña quería que ninguno de los baños fuera alicatado hasta el techo, algo de lo que yo no suelo ser muy partidaria en función de qué baños. Sin embargo mi trabajo no consiste en imponer mis gustos siempre y cuando no se trate de una decisión puramente técnica.

Ese tabiquillo que deja como un pasillo oscuro es lo que yo denomino como “no dejes que la clienta haga de jefa de obra 1 sólo minuto sin tu presencia”. Sobretodo si la clienta tiene más de 60 años… ahí lo dejo.

Muchas veces parece que nuestro trabajo reside en distinguir “lo bonito de lo feo”, “lo que se lleva de lo que no” y no hay nada que me moleste más. Yo no he estudiado una carrera para pasarme la obra diciendo: “osea te lo juro de verdad, este color visón es lo más”. Si me dedico a esto es por que después de muchos años estudiando y trabajando, adquieres una “visión espacial” que ayuda a conocer y distribuir un espacio para lograr así su mayor aprovechamiento.

Las casas tienen que ser bonitas, obvio. Pero mucho más importante es que sean cómodas, estén bien distribuidas, aprovechas y sean funcionales y prácticas.

El tabiquillo que partió mi pobre ducha es un ejemplo de lo que “en la cabeza de un cliente” es un precioso mueble con baldas, en la realidad es un mini zulo demasiado estrecho y profundo (¡y con un futuro bidé delante!) que lo convierte en el rincón de más difícil acceso de la casa.

Cuando A. me dijo que quería que su cocina no tuviera prácticamente “juntas” que limpiar lo tuve claro desde el principio. Azulejo XXL en formato “panorámito” (esto suena a TV de las caras, verdad?).

Cuando vio las dimensiones del azulejo casi le da un pasmo. Cuando vio el resultado final (pensad que en estas fotos aún no está dada la lechada en las juntas) le encantó: “justo lo que quería”, dijo.

Como se puede apreciar en las fotos cambiamos el 90% de las ventanas. ¡¡Hay que aislar en condiciones!! que luego en invierno nos quejamos de que hace un frío pelón y en verano un calor que te mueres y resulta que tenemos ventanas correderas del año la polka.

Aunque no sea todo de golpe, por fases, una cada año… un cerramiento en condiciones es más que necesario.

Mi más sentido pésame a la familia del gotelé tipo “cocido madrileño” del que no dejamos ni rastro…. ¡iuhuu!

Antes os comentaba que por el presupuesto tan ajustado no pudimos hacer ninguna virguería. Pues mentí. Este falso techo de pladur lo es.

Todo el perímetro de la casa cuenta en su parte más alta con esta “hendidura” que a efectos ópticos nos permite bajar el techo unos centímetros con el fin de poder poner nuevos puntos de luz en la casa, sin que se note absolutamente nada. Es más caro, eso es cierto. Pero aunque aquí hablemos en términos puramente estéticos, queda precioso y elegante (y te ahorras la moldura, que esa es otra).

 Para los que apenas contáis con puntos de luz en vuestra casa y además no tenéis falsos techos, pero os asusta que al ponerlos queden bajos os diré: nosotros apenas bajamos 8-9 centímetros inapreciables, que combinados con esta hendidura perimetral y con la nueva luz que se le puede otorgar a la casa, no sólo no parecen más bajos, sino todo lo contrario.

Y llegó el momento de la elección de la pintura, algo que en muchos casos el cliente, si no está bien aconsejado, no suele acertar. Y es que tiene su aquel, siempre y cuando no quieras pintarlo todo de blanco.

Esta foto la hice pensando en VOSOTRAS. Aquí están mis amados colores topos, el gris de los marrones, como lo solemos llamar.

Lástima que en esta casa con la luz de la que disponíamos, la clienta no se hubiera atrevido a “subir” un poco el tono de las paredes y optara por un beige muy muy claro y sobrio, que no queda mal, pero que hubiera sido soberbio de haber sido un poco más “bolena” jejeje…

Fundamental en la pintura: las muestras previas.

Así es como trabajamos nosotros.

 La pantonera en papel es una guía previa que nos orienta en el primer paso hacia la elección del color, pero sin muestras físicas que reflejen el resultado exacto, mal vamos.

 Dependiendo del número de estancias y de tonos, podemos hacer 3, 4 e incluso 8 muestras si hace falta. Una buena pantonera física es fundamental. Te olvidas de los sustos y del tan famoso: “este color no se parece en nada a lo que yo había elegido”.

 ¿Que puede salir un poco más caro? Sí, en torno a 60 € más. ¿Merece la pena ahorrar 60 € e invertir 1000 € en una pintura que luego no te va a convencer? Yo creo que no. De hecho estoy segura.

 Mi tono favorito en este caso: E6-37. Pero ya os digo que por miedo y quizá excesiva prudencia por parte de la clienta, se optó por el E5-36.

No obstante, como dice Margot, esta pantonera quedó tan chula, que hubiera sido un acierto ¡hasta de cabecero! jajajajajajajaja….

Y termino el post de hoy con algunas fotos de detalle de los acabados que os enseñaremos el próximo día. Para aquellas que os gusten los azulejos con estampado, la foto 1 es un muestra de lo que puede suponer un dibujo sutil que no recargue demasiado el espacio.

 Para las amantes de las rayas, no me pude poner más contenta cuando encontré el azulejo de la foto 2 que combina 2 tonos de topo, alarga visualmente la estancia y encima es elegante a rabiar. ¡Que vivan las rayas!.

 Y para las que optéis por el minimalismo, los azulejos de la foto 3 son un claro ejemplo de que el blanco y el liso triunfarán aquí y en la China popular. Se acabó eso de que un azulejo blanco es de hospital. Fijaos que suelo y qué pared con cierto toque nacarado más sutil conseguí para la cocina.

 Y digo conseguí porque lo que es muy fácil es ir a Porcelanosa y que todo te fascine. Todo menos la factura claro está. Nosotros sólo trabajamos con materiales de primerísima calidad, pero sabemos dónde buscar, en eso consiste también mi trabajo. Cualquiera de estos azulejos los podéis encontrar en una firma de alto standing a partir de 75 €/m2. Sin embargo cualquiera de los que os he ensañado, no superar los 25 €/m2.

 Multiplicad 50 € por un mínimo de 30 m2 y fijaos la broma. Nos hemos ahorrado 1500 € y podemos presumir de reforma de nivel.

 Y ojo, a nosotros nos contrataron porque NO éramos el presupuesto más alto, que nadie es tonto. Si a eso le añades el asesoramiento que esta clienta tuvo durante toda la obra, la búsqueda de los materiales con mejor relación calidad precio y el ahorro extra que eso supone, el cumplimiento del plazo (esta reforma la hicimos en mes y medio con puertas incluídas, aunque parezca mentira) y la tranquilidad de que tu dinero está bien empleado, contar con una empresa de profesionales el lugar de tirar de “cartel de farola” no sólo no te sale más caro, sino que hablando en plata: te ahorras una pasta.

  *****

 Espero que os haya gustado esta introducción. Sé que echabais de menos este tipo de posts, pero habrá más, prometido.

  Y bien, ¿qué os ha parecido?

 

  

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